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Volumen 23 N° 4, Octubre - Diciembre 2015

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El rol de las universidades regionales en el proceso descentralizador de Chile: una perspectiva desde la economía del conocimiento

 

 

El proceso descentralizador en Chile
Chile es uno de los países más centralizados de América Latina considerando el tamaño de su economía, su población y su territorio2.

En efecto, mientras la Región Metropolitana marca lo que es el desarrollo del país, las regiones muestran alta diversidad en sus indicadores de progreso. Así por ejemplo, en 2013 el ingreso per cápita de los ciudadanos de Arica y Parinacota equivalía solo al 51,27% del promedio del país; del mismo modo, esta región exhibía el crecimiento económico más bajo de todo el país e inferior a las otras regiones extremas como Aysén y Magallanes3.

En este mismo sentido, el país se caracteriza por una institucionalidad pública uniforme y sectorial, incapaz de reconocer el orden natural territorial, que es esencialmente diverso y no simplificable a expresiones o soluciones sectoriales rígidamente predefinidas desde el centro de la nación, para ser aplicadas indistintamente en las diferentes regiones del país. Por ejemplo, en la Región de Arica y Parinacota se reconocen más de 14 mil personas contaminadas por polimetales, entre las múltiples soluciones requeridas para atender las demandas de estas personas está la erradicación de sectores poblaciones completos; sin embargo, lejos de generar soluciones regionales que incorporen la excepcionalidad de la situación, el sistema público suele ser vertical, jerarquizado y centralizado, de tal suerte que más bien estandariza sus respuestas impulsando soluciones regulares para casos especiales.

Los gobiernos regionales son definidos por criterios esencialmente políticos, alineados con el gobierno central de turno, y con escasos niveles de autonomía para generar desarrollo en las regiones. Por ejemplo, los Fondos Nacionales de Desarrollo Regional (FNDR) comprenden decisiones de inversión definidas por los consejeros regionales con criterio local, pero dichos fondos son menos del 20% de los recursos totales invertidos en la región. Se sigue, por lo tanto, que el 80% restante de las inversiones regionales es definido a nivel central en cada uno de los respectivos ministerios.

En este contexto, el imperativo de avanzar en la descentralización del país ha sido un tema dominante del último tiempo al punto de generarse un conjunto de propuestas, a partir de una comisión de nivel nacional, y la generación de una agenda legislativa. Al respecto, González (2015)4 ha sintetizado la agenda descentralizadora en los siguientes aspectos básicos:

- Elección directa de intendentes regionales, que supone que los ciudadanos elegirán a un representante regional ante el poder central y se tratará de un representante del ejecutivo central ante las regiones. Naturalmente, la elección del intendente supone mayores niveles de autonomía y la conformación de equipos definidos con criterio regional.
- Descentralización presupuestaria, que contempla que los gobiernos regionales dispondrían de una mayor proporción de recursos para definir localmente, en particular asociados a un plan o estrategia regional de desarrollo.
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Descentralización sectorial, que considera que, al menos a nivel piloto, algunos servicios nacionales deben asumirse como plenamente descentralizados, es decir, con las facultades para tomar las decisiones relevantes a nivel regional.

Por consiguiente, siendo Chile uno de los países con mayor concentración del poder de decisión en la Región Metropolitana, se ha propuesto un derrotero que apunta a lograr mayores niveles de descentralización mediante: la elección directa y democrática de intendentes regionales; descentralización financiera y presupuestaria; y descentralización de servicios públicos.

Este hecho abre un conjunto de oportunidades para las universidades regionales en el cumplimiento de su misión institucional. Precisamente, estos roles son revisados en esta reflexión considerando como perspectiva de análisis los desafíos que surgen de la economía del conocimiento.

La economía del conocimiento
La economía del conocimiento se caracteriza porque el conocimiento es el elemento clave en la creación de valor y riqueza en las organizaciones y en la sociedad. El conocimiento es más que información, ya que el conocimiento incorpora formas y métodos para resolver problemas en los distintos ámbitos del quehacer de las empresas y de la sociedad.

Ciertamente, la capacidad de creación de valor a partir del conocimiento es esencialmente intangible y esta es la fuente de la ventaja competitiva en la sociedad actual. En la nueva economía, la dicotomía capital y trabajo es conceptualmente superada y no constituye el problema central de la generación de la riqueza. En efecto, tanto capital como trabajo son requeridos para la producción de bienes, pero el conocimiento es la base o esencia de la economía5.

En la nueva economía, la gestión del conocimiento es la tarea fundamental que permite la generación de la ventaja competitiva sustentable mediante la toma de decisiones estratégicas a nivel de organizaciones, y del diseño de políticas públicas a nivel de países.

Ya en la primera década del siglo XXI, el producto interno bruto de algunas naciones se generaba en cerca del 80% por actividades basadas en conocimiento y el valor en libros de algunas organizaciones intensivas en conocimiento era menor al 10% de su valor de mercado, lo que permitía probar que la creación de valor económico en esta nueva economía se sustenta en intangibles más que en recursos físicos y financieros.

En consecuencia, la actual economía no se sustenta en la producción de objetos o cosas, sino que claramente en la producción de ideas e intangibles, como: innovaciones, marcas, patentes, sistemas de organización, rutinas organizativas, "know how", y en la capacidad de emplear el conocimiento para generar valor funcional, pero sobre todo valor estratégico. Similarmente, las políticas públicas y las decisiones regionales deben generar valor estratégico creando valor para la ciudadanía, es decir, mayores beneficios sociales que los costos de la inversión y administración pública.

Poner el acento en esta perspectiva de análisis implica considerar las demandas y oportunidades de la agenda descentralizadora, pero focalizando en que las regiones deben crear valor estratégico, es decir, deben generar una relación beneficio/costo, superior a la lograda centralmente. Para conseguir lo anterior, es fundamental contemplar el rol de las universidades regionales como entidades esenciales en la creación y difusión de conocimiento, fuente esencial de la venta competitiva de las naciones y, ciertamente, de las regiones.

El rol de las universidades regionales ante la agenda descentralizadora
El Informe OCDE 2007 sostiene que las universidades regionales deben ser: "globalmente competitivas y localmente comprometidas". Esto implica que las universidades regionales deben contribuir a lograr un país más competitivo a nivel global, contribuyendo al territorio en el cual se encuentran insertas. Con todo, la descentralización habrá de generar exigencias para las universidades regionales que no están actualmente presentes, tales como las siguientes:

- Desde la perspectiva de la formación de capital humano avanzado, para lograr éxito en la descentralización es vital la formación de profesionales y técnicos con pertinencia para enfrentar las demandas reales del mercado laboral en las regiones. Esto implica formar profesionales y técnicos no solo con capacidades para ejercer en regiones, sino que personas con conocimientos, destrezas y habilidades globalmente competitivas, pero dando suficiente relevancia a las áreas en las cuales el desarrollo regional lo requiere. Sin duda, que a la formación de profesionales universitarios, es imprescindible incorporar procesos universitarios de formación continua y actualización profesional; así como la formación de nivel de postgrado y especialización en áreas críticas para el desarrollo regional.
- Desde la perspectiva de la creación de conocimiento avanzado, para lograr éxito en la agenda descentralizadora es esencial que las universidades regionales realicen aportes concretos en materia de investigación aplicada a las problemáticas y al desarrollo de las regiones en las cuales se encuentran insertas. En efecto, la contribución al acervo de conocimientos es una tarea insoslayable para las entidades de educación superior; pero dicha tarea se torna insuficiente para el desarrollo regional si es que no existen contribuciones específicas en las áreas que configuran los sectores económicos y productivos de relevancia en cada Región.

1Los autores agradecen a la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) por el patrocinio del proyecto FONDECYT N° 1140026.
2H. Von Baer and F. Torralbo. "Chile Descentralizado y Desarrollado: Fundamentos y propuestas para construir una política de Estado en descentralización y desarrollo territorial en Chile". Edición del Instituto de Desarrollo Local y Regional, Universidad de La Frontera.
3Gobierno Regional de Arica y Parinacota (2014). "Plan Especial de Zonas Extremas Región de Arica y Parinacota". Edición Especial Intendencia Regional de Arica y Parinacota.
4R. González. "Agenda descentralizadora de Chile". Seminario: Hacia un país con desarrollo equilibrado. Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo. Santiago de Chile. 2015.
5E. Rodríguez-Ponce E. y A. Palma-Quiroz. "Desafíos de la educación superior en la economía del conocimiento". Ingeniare. Revista chilena de ingeniería, vol. 18 N° 1, pp. 8-14. 2010.

Dr. Emilio Rodríguez-Ponce
Dra. Liliana Pedraja-Rejas

Instituto de Alta Investigación Universidad de Tarapacá Arica-Chile erodrigu@uta.cl
Centro de Estudios CEUTA Escuela Universitaria de Ingeniería Industrial, Informática y de Sistemas Universidad de Tarapacá Arica-Chile lpedraja@uta.cl



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